Cortarse la coleta o soltarse la melena

Público.es

Ríos de tinta se han escrito acerca una crisis de régimen que comenzó con el 15-M y que tras el frenazo electoral de las fuerzas del cambio parece estar parcialmente cerrada. La archiconocida “venta de oportunidad” que justificaba la adopción de un modelo de partido centralizado y constreñido por unos liderazgos totalizadores, ha resultado ser una gatera llena de obstáculos insuperables para una “máquina de guerra electoral” con los pies de barro. Read more

Marea Joven: ¿tortugas o liebres?

La apertura del debate sobre lo juvenil en el ámbito de las fuerzas del cambio y en particular en el de Podemos era una tarea pendiente. Con ella renacen viejas discusiones acerca de la pertinencia de reconocer a la juventud como sujeto capaz de plantear una hoja de ruta no subordinada a la propia de los aparatos o la conveniencia de explorar vías de autonomía frente al control organizativo que los partidos clásicos han desarrollado sobre sus propios grupos juveniles. Read more

Juventud con futuro

 

El domingo tuve la ocasión de escuchar a Zapatero en la Sexta hablando acerca del 15M y he de reconocer que me sorprendió su elocuencia. El Presidente sabía bien de lo que hablaba, evitó caer en la descalificación, expuso un discurso muy bien armado… sinceramente no me convenció, pero seguro que gustó entre sus filas. Sin embargo sus palabras tuvieron en mi un efecto demoledor porque de forma involuntaria ZP tumbó el mito que con tanta dedicación había construido en mi cabeza a lo largo de los últimos años y que tantas buenas cervezas me ha acompañado: no hay nada más divertido que escuchar a un político profesional hablar del 15M. Ayer ZP refutó mi hipótesis, dignificó su condición y me dio una lección. Tocaba buscar un nuevo mito number one. Y buscando, buscando y buscando lo encontré y lo bauticé. El mito de la “vanguardia juvenil quincemera”. Read more

La izquierda antagonista en Podemos tras el 20-D

Creo que esta vez cualquier análisis de los resultados del 20-D se dejará cosas en el tintero. Hay mucho que estudiar, así que valgan las siguientes líneas como una breve aproximación de lo que a mi juicio son las claves tras las elecciones más determinantes desde 1982.

Los resultados de la jornada del domingo sólo pueden entenderse mirando hacia atrás; una foto fija reduciría a lo absurdo, a lo anecdótico, un proceso que lleva cociéndose a fuego lento varios años y que está empezando a cristalizar en poder institucional. Un proceso articulado a partir de un estado de ánimo generalizado y que incluye cinco ingredientes:

  1. El cambio en la percepción de la población respecto de la Transición, rompiendo el relato idílico sobre el que se construyó la monarquía parlamentaria y propiciando el resurgimiento de un cierto sentimiento de frustración especialmente entre la población más joven.
  2. La incapacidad del PSOE para seguir representando a las clases populares como consecuencia del acortamiento del espacio político de la socialdemocracia en Europa y de las principales traiciones perpetradas durante la crisis económica: el rescate bancario, la reforma laboral y la reforma del artículo 135 CE.
  3. El descrédito de los viejos partidos como consecuencia de la corrupción, que comienza a considerarse más como un mal estructural de nuestro sistema político que como una sucesión de casos puntuales.
  4. Un anhelo democrático y constituyente latente que toma el 15-M como momento de referencia y que impregna el estado de cosas actual.
  5. La quiebra del modelo de integración territorial.

 

Cinco ingredientes que Podemos ha sabido unir, que han generado una herramienta potente capaz de recabar más de 5 millones de votos y que no ha dejado de crecer desde su nacimiento. Sin embargo, no es  tanto por lo cuantitativo sino por lo cualitativo, por lo que estas elecciones pasarán a la historia. Podemos ha asumido la tarea de construcción de una nueva 15M-Madridsubjetividad colectiva, una nueva mayoría sobre la base de un relato de lo que fuimos, de lo que somos y de lo que queremos ser. Una tarea que sólo puede desarrollarse en forma de conflicto entre los diferentes grupos que integran el movimiento, en tanto representan intereses, aunque no materialmente opuestos, sí diferentes. Y ello no necesariamente representa una debilidad, sino todo lo contrario. Una de las principales tareas del movimiento para esta etapa es el desalojo de las instituciones del grupo dirigente, y ciertamente ello sólo es posible poniendo en práctica la máxima leninista de la alianza de clases. Podemos es, sin lugar a dudas, el único actor capaz de articular un frente plurinacional en el que puedan estar representados los diferentes grupos que mantengan contradicciones con el grupo dirigente. De esta alianza dependerá también el éxito del movimiento a la hora de modificar aspectos estructurales del orden actual, y ello la convierte en una tarea de época.

Ciertamente hablamos de un proceso que no está exento de riesgos. La reducción de Podemos a un proyecto para la reordenación del capitalismo en la periferia europea o la desviación del movimiento para la consecución del obtuso objetivo de relevar a las élites actuales, son riesgos que no han desaparecido. Las alianzas siempre entrañan contradicciones y explicitarlas es una buena manera de hacer una digestión eficaz. Pero no es menos cierto que desde las corrientes que abogamos por la ruptura democrática podemos establecer diques de contención que aceleren el proceso de empoderamiento popular y reduzcan la capacidad de influencia de los sectores menos avanzados y que previsiblemente tentarán al movimiento hacia posiciones de asimilación de aspectos nucleares del viejo régimen. Es esta nuestra particular tarea histórica, el papel que debemos jugar en el nuevo escenario surgido tras el 20-D y para el que deberemos contar con las mejores cabezas de la izquierda antagonista.

Pablo G. Perpinyà

 

Remontada

Hoy he vivido uno de los momentos más emocionantes que recuerdo. El ambiente que se respiraba en la Caja Mágica del barrio de San Fermín te atrapaba; una conexión ilusionante entre el mejor Pablo Iglesias de los últimos meses y los miles que allí nos habíamos citado. Pablo, al fin, ha acertado con el tono, el discurso y el estilo, y eso nos sitúa en una buena posición para afrontar el último cuarto del partido, el decisivo.

Read more