En defensa de la autonomía de los movimientos

Le damos la bienvenida a La Ingobernable, recuperando un espacio que había caído en el olvido y que afortunadamente vuelve a ser de la ciudad de Madrid sumándose así a las experiencias que en los últimos años han generado proyectos metropolitanos desde los que continuar el camino que inauguró el 15M.

La referencias han mutado a lo largo de los años (Laboratorio, La Alarma, Malaya, Patio Maravillas…) y a partir de todas ellas hemos aprendido a construir formas de sociedad alternativa, espacios de reflexión crítica y de ocio en una época de ciertamente oscura. No me adhiero a quienes comulgan con la idea de que cualquier tiempo pasado fue mejor. Sin embargo, para quienes crecimos con un pie en la gran urbe y el otro en la sinergias de los movimientos vecinales y contraculturales de la periferia, nuestra referencia fue también Escuela Taller, La Fabrika, La Casita, La Traba y las fiestas populares de Aravaca o del Barrio del Pilar, espacios locales alejados del glamour de la pasarela madrileñista pero absolutamente apegados a la realidad y a los conflictos cotidianos. Fueron nuestras islas de resistencia.

La riqueza social acumulada durante esta época ha permitido enfrentar el reto institucional a partir de 2015. Nuestra apuesta se ha dirigido hacia los centros políticos, rompiendo muchas veces el papel que desde derecha e izquierda tenían previsto para nosotros, y asumiendo desde  el primer momento el objetivo de aunar las fuerzas de partidos, movimientos y ciudadanos. No ha debido salirnos tan mal cuando gobernamos en un buen número de ayuntamientos y entre ellos el de Madrid. El impulso creativo, más allá de los reduccionismos habituales, va mucho más allá de Podemos, configurando un escenario rico en el que nuevas formas de institucionalidad se han convertido en actores fundamentales el multitud de barrios y pueblos de la Comunidad de Madrid, abriendo grietas para construir movimiento en combinación con los clásicos espacios de agregación política.

Lo metropolitano y lo local, lo disruptivo y lo consensuado, lo desobediente y lo institucional se combinan en este ciclo de una manera virtuosa con el único objeto de crear un nuevo proyecto contra hegemónico. En la bienvenida a La Ingobernable vemos la oportunidad de buscar el límite institucional y en el 2019 vemos la oportunidad de asentar la nueva institucionalidad, ese es nuestro reto. Para la construcción contra hegemónica debemos combinar conflicto y consenso; sin centros sociales y acciones de desborde el consenso deviene conformismo;  sin la apuesta institucional lo disruptivo deviene únicamente estilo de vida individual. La hoja de ruta de los movimientos no es reconducible a un mero programa de Gobierno en la medida en que su potencia creativa reside en su autonomía respecto de las instituciones. Hay que defender la ingobernabilidad de los movimientos sociales.

Hoy Madrid despierta con una nueva ocupación y nuestro reto pasa por tejer una red que permita recorrer la ciudad por debajo, entre los diferentes espacios abiertos a la ciudadanía. Solo así convertiremos el deseo en posibilidad y la alternativa en gobierno.

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