Coca de la Piñera no agacha la cabeza

Ayer se celebró una asamblea de los vecinos del barrio de Coca de la Piñera ante el riesgo de derribo que planea sobre sus viviendas. El PP lleva años intentando deshacerse de este enclave trabajador y popular nacido en 1956 y que tras el desarrollo urbano de Pozuelo ha quedado ubicado en una zona sobre la que inciden múltiples presiones especulativas.

Dos meses. Ese es el plazo que el gobierno municipal se ha marcado para decidir qué hace con el barrio, o más bien cómo lo hace porque ha decir verdad el PP tiene claro cuál es su objetivo. El Pozuelo que representa Coca de la Piñera debe ser reducido a polvo porque no encaja con el estilo de vida del Pozuelo engominado. A los ricos les molesta que su exclusivo municipio, al que han llegado después de pagar ingentes cantidades de dinero, esté habitado por personas sencillas. Esa no es la exclusividad que les vendieron. Nadie les dijo que tendrían que convivir con unos vecinos que sufren el paro, llevan a sus hijos a colegios públicos y tienden la ropa en la fachada. “Es feo”, justifican en privado desde el gobierno municipal, procurando cubrir con el manto de la objetividad estética algo que sólo puede entenderse como una tensión material entre ricos y pobres sobre la que un tal Carlos Marx teorizó hace unos años bajo la denominación de lucha de clases.Y es que en Pozuelo, desde hace tiempo, los ricos mandan y los pobres tragan. Y algunos ya se han cansado de tragar.

Coca

Hay una lección que el Pozuelo sencillo ha aprendido: sólo juntos somos fuertes. Sólo juntos somos un problema público y por tanto político, y desde esa dimensión es desde la que debemos defender nuestros derechos. Los vecinos de Coca de la Piñera lo saben y por eso ayer se juntaron para ponerse en marcha, dejando a un lado ese miedo que inyecta el autoritarismo de quien gobierna y que en ocasiones anestesia las ganas luchar. Ayer las caras tristes de quienes viven con el miedo a perder sus casas fruncieron el ceño para mirar a los ojos a quienes juegan con su dignidad. Coca de la Piñera es Pozuelo, su gente nuestros vecinos, su causa la del Pozuelo que reivindica justicia social y dignidad. El Pozuelo subterráneo comienza a moverse y veremos a dónde conseguimos llegar.

 

 

Toca pedir cuentas. La primera a la Sra. Beatriz Pérez Abraham, concejala de Asuntos Sociales, casada con un imputado de la Gürtel y famosa por su alarmante falta de sentido social. Su concejalía ha acelerado los trámites para la renovación de los contratos de arrendamiento de los vecinos de Coca de la Piñera con el objetivo de poder desalojar lo antes posible a aquellos que pudieran incumplir alguno de los requisitos para permanecer en las viviendas. Este trabajo de fontanería antisocial tiene sólo un sentido: quebrar la unidad de los vecinos de Coca de la Piñera para poder asestarles el golpe definitivo con éxtio. Divide y vencerás, y en eso está la Sra. Pérez Abraham. Pero no sólo es ella responsable. La actual alcaldesa, Susana Pérez Quislant, se comprometió en campaña electoral a la rehabilitación del barrio. ¿Dónde ha ido a parar ese compromiso? (Sonido de grillos)

 

Despertar siempre es complicado, pero hoy es más necesario que nunca. El barrio de Coca de la Piñera quiere luchar y vamos a estar con ellos, codo con codo.

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