La cara B de Somosaguas. Primer capítulo: el carril bici

El barrio de Somosaguas es conocido en medio mundo como la versión española del lujoso barrio de Belgravia (Londres), el de Tribeca (Manhattan) o el de Victoria Peack (Hong Kong). Coloridas avenidas recorren un barrio territorialmente muy extenso que incluye algunas de las más glamurosas urbanizaciones de la Comunidad de Madrid, entre las que destacan por encima de todas La Finca y Somosaguas Norte. El entorno indudablemente acompaña: nada menos que 1.700 hectáreas de Casa de Campo con un acceso privilegiado para los vecinos más selectos, algunos de los colegios más prestigiosos de la capital (como el British Council) y lugares selectos para el ocio y la degustación de los grandes bolsillos como es el conocido restaurante In Zalacain. Con esta portada, a nadie le sorprende que Somosaguas sea el lugar de residencia de auténticas eminencias como Cristiano Ronaldo, Felipe González, la familia Botín, los Thyssen, los marqueses de Urquijo o el arquitecto Juan Torres. Sin embargo, como tantas veces sucede, no es oro todo lo que reluce, aunque a alguno le duela reconocerlo.

La semana pasada quedé con un profesor de la Universidad Complutense de Madrid que vive en la la cooperativa de viviendas que promovió dicha universidad frente al Campus de Somosaguas. Ya sabéis, ese sitio oscuro donde se forja la conspiración judeo masónica que quiere romper España y que no aparece en los mapas oficiales que edita el Ayuntamiento de Pozuelo. Recorrí con mi amigo el barrio y esto fue lo que encontramos.

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Comenzamos el recorrido a eso de las 11.00 y rápidamente nos vimos sorprendidos por un grupo de niñas y niños que estaban siendo acompañados por la Policía Municipal en una ruta en bicicleta. Nos sorprendió verles circular por la calzada ya que precisamente en esta zona existe un magnífico carril bici. O al menos eso es lo que pensábamos… Así que, después de saludar al policía Bienvenido, que según parece sigue al pie del cañón en la seguridad vial, cambiamos de acera para resolver nuestra duda. ¿Estaría de obras el carril bici? ¿Quizás estarían haciendo labores de limpieza? Pues no, ni una cosa ni la otra. El carril bici de Somosaguas, si es que se le puede llamar así, es lo que muestran las siguientes fotografías. Pavimento desgastado, roto y con una evidente falta de conservación dilatada en el tiempo. No parece que lo que muestren las fotos sea algo que pueda pasar por un descuido de 40 ó 50 días. La vegetación invade el carril en muchos puntos del trazado, la grava de las jardineras aledañas se esparce por todo el recorrido, las grietas y las fisuras son constantes e incluso en ocasiones van acompañadas de restos metales corimage3 (2)tantes procedentes de antiguas obras que se llevaron a cabo por la zona. Da la impresión que hace mucho tiempo que nadie se preocupa de esta infrestructura y la cara de amigo es poco menos que un poema. Al fin y al cabo estamos a pocos metros de su casa, en un barrio del que el PP siempre presume y comprobando que existe un problema que quien gobierna no quiere resolver. Tristeza.

En el recuerdo quedan aquellas grandes inauguraciones de Jesús Sepúlveda o Paloma Adrados. Esas obras imponentes sobre el papel que se imputaban a los presupuestos municipales como si no hubiera mañana y que en más de una ocasión sirvieron para pagar favores a los amigos de la Gürtel. Ver el carril bici de Somosaguas en este estado es el mejor reflejoimage4 (2) de lo que queda de aquél viejo aparato de amasar billetes que era el PP y en concreto su versión cualificada en Pozuelo de Alarcón. Un juguete roto que ha dejado su sello en todos y cada uno de los barrios de Pozuelo, también en Somosaguas. Una gestión nefasta, diseñada para que los de siempre ganen a toda costa, sin importar lo más mínimo que un vecino, como mi amigo, se sienta apenado porque el carril bici que pagaron sus impuestos es una estafa.

Mi amigo probablemente no es de los que pueden pagar el cubierto del In Zalacain y seguramente sus hijos tampoco estudian en British. Él como tantos otros forma parte de esas clases medias que  sufren la crisis en primera persona pero que aspiran a que al menos haya un gobierno decente que use el dinero de los impuestos para garantizar derechos. Mi amigo es vecino de Somosaguas como el que más y por tanto de Pozuelo. Del Pozuelo sencill7514_1431432013132042o y trabajador, pero en todo caso de Pozuelo.

¿Hay derecho a que jueguen así con lo que es de todos?

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